Billetes

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Muchas personas manejan así sus finanzas, cometiendo los mismos errores una y otra vez.

Pero tú no tienes que ser uno de ellos.

 

1. Gastar dinero sin tener un presupuesto

Para muchas personas planificación financiera se refiere solo a invertir dinero, pero si tienes ingresos y deudas, también necesitas un presupuesto.

Muchas veces, “sale más de lo que ingresa”.

 

Cuanto gastamos: Las personas se equivocan en un 15-20% en lo que creen que “gastan el dinero”,  nos engañamos a nosotros mismos con la idea de que no gastamos tanto.
Como evitarlo: Haz una lista de todo lo que gastas para tener una idea dónde se está yendo el dinero.

La clave está en justificar aquello que no es un gasto regular como las botanas y las actividades de ocio.

También separa un poco de dinero para emergencias que se presenten una sola vez, como reparaciones del auto, reparación de la lavadora o un viaje a la sala de emergencia.

Las personas suelen dejar ese tipo de cosas fuera del presupuesto porque tienden a ocurrir una sola vez.

Lo que no se dan cuenta es que siempre hay gastos que se presentan una sola vez.

 

2. Mantener deuda en las tarjetas de crédito

Las tasas de interés son de 38% a 80% o más, y la gente que paga la cantidad mínima nunca cancela su deuda.

Otra manera de verlo es: date el gusto de tener una buena cena y 20 años más tarde todavía seguirás pagando por ella.

En general, tener deudas en tus tarjetas de crédito es una muy mala idea.

 

El costo: Si tienes un saldo deudor de $5,000 en una tarjeta, te tomará 26 años cancelarla si sólo haces pagos mínimos.

Incluyendo los intereses, terminarás desembolsando más de $12,000.

(Y eso es asumiendo que nunca más la usas, haces cada pago a tiempo y no te cobran intereses moratorios).

En vez: Paga tu deuda en su totalidad todos los meses.

Si necesitas usar una tarjeta de crédito para afrontar una emergencia (cuentas médicas y reparaciones de auto, no unas vacaciones breves), úsala y luego deja de usar crédito hasta que hayas cancelado esa cuenta.

 

 

 

 

3. Ignorar las tasas de interés

 

Ya sea que se trate de las tasas que te pagan por ahorrar o lo que podrías pagar con un préstamo, vale la pena mantenerse al tanto de lo que cuesta prestarse y prestar dinero.

El costo: Ingresos perdidos, si pudiste haber estado recibiendo una tasa de rendimiento más alta en tus ahorros. Pagos más altos por tu préstamo si no aprovechas las tasas más bajas.

En vez: Mantente al tanto de las tendencias de las tasas de interés que influyen en tus finanzas personales.

 

 

4. No aprovechar el beneficio que te ofrece tu patrón de igualar tus aportaciones a tu afore.

Uno de los errores más grandes que cometen muchísimas personas, especialmente los jóvenes, es no invertir en el plan de jubilación del empleador por lo menos hasta el punto donde obtengan la misma aportación por parte del empleador.

Al no hacerlo están dejando de aprovechar ingresos adicionales.

El costo: De 3 a 5% adicional de tu salario al año. Además de algunas décadas de intereses compuestos.

En vez: Averigua cuánto puedes aportar y haz que retiren esa cantidad de tu salario.

5. Pagar a todos lo demás y luego decidir ahorrar “lo que queda”

El costo: Si todo lo que has ahorrado son migajas, eso es todo lo que tendrás cuando te jubiles.

En vez: Págate a ti primero, toma por lo menos de 5 a 10% de tu sueldo para aportar el máximo permitido a afore, después, ahorra aparte del plan de jubilación.

A menos que empieces a aportar desde joven, “la realidad es que sólo los ahorros de tu sueldo de hoy en día, seguramente no será suficiente dinero para jubilarte y vivir razonablemente bien.

 

 Jesús Pérez

jesper@terra.com.mx