Las pasadas y actuales crisis ven fracturado algo más que la economía: La Confianza.

De los distintos frentes que ha intentado atacar el presidente Calderón para lograr remontar la difícil situación económica en la que está inmerso nuestro país se encuentra el de La Confianza.

Lleva mucho tiempo que el tono de sus discursos ha sido el de tomar una posición optimista y maximizar cualquier señal positiva que sugiera la cercanía de la recuperación.

Desde hace ya algunos meses, este tema aumentó de nivel en el marco de una discusión sobre las previsiones económicas que planteaba Hacienda y las señaladas por analistas privados.

La idea central era que ese “pesimismo infundado” de algunos sólo provocaría confusión entre la población y retroalimentaría un ciclo negativo en expectativas.

¿Es incorrecta la posición del Ejecutivo en esta discusión?

 La respuesta podría ser tanto negativa como afirmativa, por lo siguiente.

En el planteamiento del Ejecutivo queda claro el reconocimiento en cuanto al papel central que juega la “confianza” en la evolución de este tipo de eventos.

No es algo nuevo, pero la relevancia que se le asigna ha sido distinta y no siempre se actúa de manera adecuada para incidir sobre esta variable.

El tema de la confianza es central para la buena evolución del ciclo económico, y como consecuencia de las posibilidades de salir de la actual crisis, el argumento central es el análisis y evaluación de la crisis actual, y en el que se encuentran elementos sicológicos e incluso irracionales en el comportamiento y las decisiones de los individuos.

La confianza no es sólo el estado emocional de un individuo.   Es la visión sobre la confianza de otras personas, y la percepción de otros sobre la confianza de otras personas. Es también una visión del mundo, un modelo popular de eventos actuales, un entendimiento público del mecanismo de cambio económico tomado de la información de los medios y de las discusiones populares.

En este sentido, se ha insistido en que mientras no se recupere la confianza, difícilmente saldremos de la situación actual.

Pero la segunda parte de la respuesta aborda el asunto de cómo se logra recobrar esta confianza, y ésta tiene que restablecerse sobre fundamentos firmes, con hechos demostrados y el entendimiento claro de los métodos y objetivos a alcanzar.

La confianza en términos de un país tiende a girar en torno a alguna historia, específicamente aquella que describa los cambios históricos que permitirán enfocar a la economía a una nueva fase ascendente.

Y todo parece indicar que es en este punto donde no hemos avanzado. Está claro que insistir en previsiones o evaluaciones que intentan “ganar” al mercado no es el camino adecuado, más aún cuando la probabilidad de error en el corto plazo es muy alta. No es suficiente con las buenas intenciones.

Pero sí puede existir consenso sobre la relevancia de la confianza en el proceso económico y la necesidad de encontrar el camino adecuado para restablecerla.

Jesús Pérez

jesper@terra.com.mx